FINCA AMOR Y
VIDA
AMOR
Y LUZ
Hola amigas y amigos. Me llamo
Sibila y vivo en la finca Amor y Vida - Amor y Luz con los niños Leila (1996) y
Altair (1997), así como con diversos seres o entes, unos más fijos que
otros.
Leila y Altair no están
escolarizados e intentamos vivir lo más libre y consecuentemente posible, en
armonía con la Naturaleza, la Luz y nuestro interior. Con la mayor paz y amor
factible para el momento que pasamos cada día, hora, minuto,
segundo...
Nos gustaría compartir este
espacio con más gente pero, para ello, vemos valioso marcar unas pautas que son
importantes para nosotros:
Si te construyes una vivienda, ha
de ser de bioconstrucción, discreta y con materiales lo menos dañinos posibles.
No ha de tener agua corriente ni fosa séptica ni luz (se puede plantear la
posibilidad, si es importante para alguno de los miembros, el emplear e instalar
energía alternativa en la casa comunitaria). La planta no ha de ser superior a
30 metros cuadrados y sólo ha de tener un piso. Tampoco queremos que tenga
cocina pues deseamos que ésta sea una comunidad crudivegana. Si un día vienen
familiares o amigos que comen cocinado o productos animales, se pueden traer
dicha comida al terreno, pero queremos que el hábito diario aquí sea
crudivegano. Si fuman, han de llevarse las colillas y no hacerlo en los espacios
comunitarios ni en presencia de alguien molesto.
También rechazamos el tabaco, las
drogas, el alcohol y las bebidas artificiales como Coca Cola, Fanta,
Acuarius...
No nos gusta que se poden los
árboles ni cualquier otra planta o arbusto. Si quieres realizar un huerto, que
sea de secano, biológico y pequeñito. Mejor muchos diminutos que uno
grande.
Las herramientas y libros el que
quiera puede ofrecerlos para uso común, así como los juguetes infantiles,
siempre y cuando no sean de plástico (que no serán admitidos salvo excepciones
concretas muy deseadas o válidas educativamente). Los plásticos empleados para
tapar el material de construcción también serán de uso
común.
No queremos animales para ser
explotados ni mascotas, tan sólo animales que vengan por sí solos y se acoplen
sin nuestra intervención, sean del tipo que sean. Si ya vives con un animal “de
compañía” puedes traerlo por el afecto que ya os tenéis, siempre y cuando no
esté enjaulado o encajonado, pero no queremos “ir ex profeso” a por los
animales.
Nos gusta sentir el aire, la
tierra, el sol y el agua en toda nuestra piel el máximo tiempo posible. No te
pedimos que practiques el nudismo pero sí que tanto tú como tus visitas o
acompañantes lo aceptéis y seáis respetuosos y comprensivos para con él,
independientemente de quien lo esté practicando (convivientes, visitas, edad,
sexo...)
Aquí nadie está obligado a
trabajar ni hacer absolutamente nada para nada o nadie, ni tan siquiera para lo
común. Si alguien hace algo, que sea porque lo siente realmente. El
entregar-recibir la energía de la presencia de la persona o su amor es lo más
importante para nosotros. Tampoco admitimos intercambios, trueques o compras
entre los convivientes. El que quiera dar a otro algo que sabe que lo necesita,
que lo haga, sin más, sin nada a cambio.
Si alguien ofrece dinero para el
proyecto, será empleado para invertirlo en la finca (plantación de árboles y
arbustos, casa comunitaria, construcciones de refugios, ampliación del
terreno...) o en ayudar al que lo necesite o quiera (pago de deudas pasadas,
compra de algún objeto, pago de un viaje, editar algo,
etc.)
Queremos crear también algunos
espacios de más para ofrecérselos temporalmente de modo gratuito y desinteresado
a gente que quiera compartir con nosotros periodos de su vida por su afinidad,
así como para ayudar a gente necesitada (inmigrantes, adolescentes, enfermos,
madres solteras, huérfanos, viajantes, parejas embarazadas...), quienes podrán
alimentarse también de los frutos que ofrezca la Naturaleza. Si alguien de la
comunidad (niño, adolescente, adulto o anciano) está incómodo con alguna de
estas personas, se podrá decidir en común la posibilidad de pedir que se vaya al
visitante.
Consideramos realmente importante
no explotar este terreno, no arrancar ni una sola hoja, planta o flor que no
vaya a ser ingerida, así como el no matar a ningún animal o insecto (al menos
intencionadamente). Otros seres, plantas y animales tienen los mismos derechos
sobre los alimentos del lugar, por lo que una parte de la “producción”
alimenticia se deja donde nace para ellos.
El jabón no se puede emplear en el
arroyo ni en los pozos, aunque sea casero, natural o
biológico.
El no cumplir estos valores para
nosotros primordiales, es más que suficiente para que valoremos la posibilidad
de que no pertenezcas a la comunidad, sea cual sea el que no sientas, aceptes o
respetes.
Queremos vivir en paz y armonía,
libres y llenos de amor. Disfrutar del silencio y de la soledad. Compartir
cuando lo sintamos o necesitemos y ayudar cuando fluya desde dentro, sin egos,
rencores o peticiones e intereses. No nos resulta más valiosa una cosa que otra,
una persona que otra, un acto que otro... simplemente acogemos aquello que
sentimos cuando lo sentimos. Simplemente entregamos aquello que sentimos cuando
lo sentimos.
Si te sientes afín a todo esto que
hemos puesto y te planteas la posibilidad de ofrecernos tu compañía, estaremos
encantados de abrirte nuestros corazones y recibir el
tuyo.
Un beso, un abrazo y toda nuestra
Luz.
Sibila, Leila y Altair.
FINCA AMOR Y VIDA – AMOR Y LUZ
SIBILA
Apdo. de Correos, 73
28280 El Escorial. (Madrid)
ESPAÑA
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